Lo primero no asustarse y segundo ponerse en manos de tu ginecólogo/a. Los miomas se tratan y se resuelven o al menos los síntomas que provocan, a veces incluso sin necesidad de una intervención quirúrgica.

¿Un mioma es un tumor? ¿De dónde?

Es un tumor . ¡pero no es un cáncer! Tumor significa bulto, que ocupa lugar, no implica en absoluto malignidad.
El mioma es una tumoración benigna nacida de las paredes musculares del útero (matriz) que puede tener diversas localizaciones y causar sintomatología muy variada o incluso ser un hallazgo relevante sin provocar molestia alguna. De hecho es el tumor benigno más frecuente del aparato genital femenino y puede afectar hasta un 20% de las mujeres, más prevalente entre los 35 y los 46 años de edad.

miomas uterinos

Según su punto de localización en el útero puede causar distintas sintomatologías:

1 Mioma submucoso. Protruye en la cavidad interior del útero (endometrio) y puede desencadenar hemorragias menstruales excesivas (hipermenorreas) e incluso problemas de fertilidad (abortos de repetición).

2 Mioma intramural Crece en el interior de la pared uterina deformándola y fácilmente desencadena hemorragias abundantes

3 Mioma subseroso Se extiende par la cara externa del útero alejado de la cavidad endometrial y por ello no acostumbra a producir síntomas, tampoco sangrados. Si su crecimiento fuera muy importante, podría dar molestias por compresión de los órganos vecinos, como, el recto (estreñimiento, dolor pélvico) o la vejiga urinaria (sensación de orinar frecuente o imperiosa).

Tipos de miomas

¿Qué pruebas van a realizarme? ¿Son agresivas?

Lo 1º que va a hacer tu ginecólogo/a es una historia clínica y un reconocimiento completo. Identificar las molestias que provoca la miomatosis, concretamente en cada paciente, será el factor determinante del tratamiento; es completamente distinto si son menstruaciones abundantes, dolor o abortos de repetición, entre otros síntomas. En segundo lugar y como la más asequible, sencilla y sensible de las pruebas se hará una ecografía (preferiblemente por vía transvaginal) que permitirá determinar el número, tamaño y posición de los miomas. Según los hallazgos y los sintomas podrían requerirse otras pruebas más específicas como la Resonancia Magnética. Ninguna de estas pruebas es agresiva ni en absoluto dolorosa

¿Cuál es el tratamiento? ¿Debo Operarme?

Pues como hemos descrito hasta ahora, ¡depende! de los síntomas, de la localización e incluso del número y tamaño de los miomas.
Los miomas modulan su crecimiento en función del nivel hormonal; por eso en la menopausia cuando el nivel hormonal es más bajo, los miomas regresan y aunque no desaparezcan del todo, rara vez requieren tratamiento alguno. Hasta hace unos años, las posibilidades de reducir los miomas con “anti-hormonas” estaban muy limitadas; casi exclusivamente centradas en unos inyectables llamados análogos de la GnRh que, si bien demuestran unos resultados aceptables y siguen estando vigentes, desencadenan una menopausia como efecto colateral y por ello la duración del tratamiento debe ser limitada en el tiempo. Al suspenderlos lógicamente se recupera la función hormonal, pero también la posibilidad de nuevo crecimiento del mioma.
En consecuencia, la mayoría de miomas sintomáticos requerían de un tratamiento quirúrgico asociado y definitivo. Los submucosos por vía histeroscópica, mediante la introducción de un pequeño endoscopio quirúrgico (resector) a través de vagina y hasta dentro del útero (cavidad endometrial). Los intramurales y subserosos mediante cirugía abdominal, bien sea abierta (laparotomía) o por vía laparoscópica (mínima invasión).

¿Y no existe ninguna posibilidad de evitar la cirugía?

Pues depende de la sintomatología y de la edad de la paciente. Pero la respuesta es sí, sí que es posible evitar la cirugía en algunos casos bien seleccionados. Recientemente se han descubierto nuevos fármacos moduladores de la función hormonal que administrados por vía oral son capaces de reducir el tamaño del mioma y en un elevado porcentaje de los casos controlar la sintomatología de sangrados abundantes.
Al controlar el sangrado nos permiten recuperar y mejorar el estado anémico de la paciente, que tan frecuentemente se asocia a los sangrados abundantes por mioma (hipermenorreas). Hoy en día se utilizan en muchos casos antes de proceder a la cirugía del mioma, y también existe la posibilidad de administrar la medicación de forma prolongada para controlar los síntomas del mioma, reducir su tamaño y evitar la presencia de sangrado (amenorrea), incluso eludiendo la cirugía posterior. Esto es especialmente válido para pacientes próximas a le edad de menopausia (en España alrededor de los 48 años) puesto que, como ya hamos comentado, con la menopausia la sintomatología causada por los miomas tiende a mejorar e incluso a desaparecer.

¿Puedo estar tranquila?

¡Por supuesto! La clave es que estés bien informada, que conozcas lo que son los miomas, los sintomas que están produciendo en tu caso particular y sobre todo, que te pongas en manos de tu ginecólogo/a, que es un profesional de máxima confianza y complicidad con el estado de salud de la mujer.
La miomatosis uterina se trata y se cura… en algunos casos bien seleccionados, incluso sin cirugía.

1 COMENTARIO

  1. Yo tuve uno que me producía hemorragias muy fuertes. Primero era pequeñito, de 1 cm, y no molestaba. Luego fue creciendo, cada vez más rápido y en un año pasó de 6 cm a 14. En ese año me atiborré a pastilas y hormonas que sólo me sirvieron para estar más y más preocupada. Y gorda. Tenía yo 49 años. Decidí operarme: todo fuera. No sabeis qué alivio! La operación ni me enteré y la recueración fue bien. Un par de semanas de estar medio tirada pero luego, poco a poco, vuelves a moverte y hacer cosas como antes. En dos meses estaba lista y con ganas de volver a mi trabajo y mi vida normal. lo mejor que pude hacer. Tanta pastillita y tanta hormona no pueden ser buenas.

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