Si te administras desde hace tiempo y de forma regular fármacos para dormir es posible que te venga bien dejar de tomarlo de forma progresiva. Siempre bajo la opinión y la supervisión médica, a continuación te ofrecemos algunos trucos que pueden ayudarte en esta situación.

reducirsomniferos

Reduce la dosis a la mitad. Puedes comenzar por hacerlo de forma programada, una sola noche durante la primera semana…

Durante la segunda semana, reduce la dosis a la mitad por dos noches, cuidando de que no sean seguidas.

Continúa disminuyendo la dosis una noche más la siguiente semana. Llegará un momento en que cada noche sólo tomes la mitad de lo que tomabas antes y el cambio habrá sido suave.

A continuación puedes probar a reducir un cuarto de lo que tomabas en un principio por una noche a la semana. Esto de forma gradual hasta que consigas hacerlo todos lo días de la semana.

Finalmente, escogerás un día en que por esa noche no tomarás somníferos para conciliar el sueño. Poco a poco llegarás a una situación en que únicamente tomes una reducida cantidad de fármaco una o dos veces por semana. No pienses demasiado a la hora de acostarte en si ese día dormirás o no. Más bien considera un proceso general que recupera tu sueño natural.

 

Sustitución

Hacer más ejercicio, realizar una pequeña siesta, acomodar la temperatura del dormitorio para que esté fresco o darte un baño antes de acostarte, consitituyen buenas soluciones para sustituir esas dosis que vamos retirando.

Recuerda…

Ten paciencia. Estarás en perfectas condiciones de funcionar al día siguiente, incluso si algún día no duermes bien debido a las reducciones. La satisfacción de recuperar tu pauta de sueño natural merecerá la pena.

1 comentario

  1. mari carmen

    2 agosto, 2013 a 3:10

    me parece fantásticas todas esta instrucíones

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