Las hormonas son sustancias químicas producidas por el organismo, que tienen diferentes funciones específicas, pero se las suele englobar como “mensajeros químicos”.

La hormona del crecimiento (GH) u hormona somatotropa, es producida por la glándula hipófisis y facilita el aumento de tamaño de las células y estimula la mitosis, con lo que se desarrolla un número creciente de células donde también tiene lugar la diferenciación de determinados tipos de células, como las células de crecimiento óseo, entre otras.

Tiene efectos sobre muchos aspectos metabólicos. En anabolismo incrementa el balance positivo de nitrógeno, es decir, provoca la entrada de aminoácidos a las células y hace que éstos se incorporen a proteínas y en catabolismo estimula la obtención de energía de los lípidos y no de los glúcidos interviniendo así en la lipólisis del tejido adiposo.

La carencia de la hormona de crecimiento en niños produce enanismo hipofisario, mientras que el aumento de la secreción hormonal, que se observa en tumores de células acidófilas, en los niños causa gigantismo y en los adultos acromegalia. Esta patología se caracteriza por presentar, en el adulto, mayor crecimiento de las manos, los pies, el maxilar inferior y las vísceras.

La carencia de hormona de crecimiento en niños se trataba antes con extractos hipofisarios cadavéricos, pero en la actualidad, gracias a la técnica de clonación, se administra hormona de crecimiento humana sintetizada mediante tecnología genética, con colibacterias.

No es posible utilizar hormonas de crecimiento de otras especies animales, debido a la especificidad.

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