Muchos oficiales de policía se encuentran poniéndose en riesgo al fallar en resolver sus problemas de sueño y fatiga excesiva, según comenta un estudio reciente publicado en la Asociación Médica Americana.
De los casi 5 mil oficiales encuestados, 40 por ciento de ellos resultaron positivos en cuanto a trastornos del sueño como insomnio o apnea del sueño, y la gran mayoría nunca ha recibido tratamiento para el problema. Lo más alarmante de todo es que el 46 por ciento de los oficiales notaban su pesadez tras el volante, incluso la posibilidad de quedarse dormidos.

Dormirse mientras se maneja no fue el único peligro planteado por la policía. Comparados con sus pares bien descansados, los oficiales que calificaban con trastornos del sueño eran más propensos a realizar serios errores administrativos o de seguridad y exhibir una ira incontrolada hacia los sospechosos, según halló el estudio.
Cuatro de cada cinco de estos individuos se encontraba sin diagnosticar. Esto es una importante llamada de atención para comenzar con programas de detección hacia estos problemas, no sólo en la fuerza policial sino en muchos sitios de trabajo.

El estudio, el primero en examinar la tasa de trastornos de sueño entre los policías, incluyó cerca de 4.800 oficiales estadounidenses y 150 oficiales canadienses que completaron un cuestionario acerca de sus hábitos del sueño y del trabajo. Cerca del 70 por ciento también tomó parte de un seguimiento mediante encuestas por varios meses.

Las largas horas y horarios irregulares requeridos en el trabajo policiaco podrían en parte explicar las inusuales tasas altas.
Un detrimento general de la salud también aparecía de la mano con los problemas del sueño. Trastornos como obesidad, diabetes, enfermedades cardíacas, entre otros, fueron observados ampliamente entre los oficiales.

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