De forma categórica, si una persona con tuberculosis no sigue un tratamiento para su erradicación simplemente morirá; es por esta razón que un tratamiento efectivo a base de distintos fármacos es la mejor alternativa para tratar de evitar un desenlace fatal.

Entre los fármacos más conocidos que se suelen utilizar para erradicar a la tuberculosis de un cuerpo enfermo están:

  • La isoniacida,
  • La rifampicina,
  • la pirazinamida,
  • el estambutol y
  • la estreptomicina.

A pesar de que estos fármacos son eficaces, pueden existir efectos secundarios y adversos en su administración; los niños que sean alérgicos a la ingesta del huevo deben ser objeto de una prueba preliminar antes de proporcionarles la vacuna.

Detección y prevención de la tuberculosis

En el caso de que una mujer embarazada presente la prueba de la tuberculina positiva y la radiografía del tórax muestre una condición normal, el fármaco a proporcionarle es la isoniacida por vía oral; de todas maneras, antes de empezar el tratamiento con esta medicación contra la tuberculosis, el médico suele recomendar esperar hasta el último trimestre del embarazo e inclusive, hasta después del parto con el objetivo de evitar una lesión hepática por la administración del fármaco.

Para una mujer embarazada que muestre síntomas de tuberculosis, la administración de:

  • isoniacida,
  • pirazinamida y
  • rifampina

es lo recomendable por parte de cualquier médico; si la tuberculosis es considerada como resistente, a los fármacos antes mencionados tendrá que suministrarse otros cuantos más. Por lo general estos fármacos no causan daño al feto, mismo que luego de haber nacido tendrá que ser separado y aislado de su madre para evitar ser contagiado.

La vacuna BCG suele ser administrada en los recién nacidos que provienen de una madre infectada con tuberculosis, vacuna que no previene a la enfermedad pero que si reduce su gravedad. Cuando una persona ya ha sido vacunada, las subsiguientes pruebas podrían dar un resultado positivo de tuberculosis, siendo este uno de los factores por los cuales su detección se hace más difícil en un periodo de adultos.

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