El primer paso para los fumadores consiste en querer abandonar el hábito, situación que se dificulta por la propia adicción que genera la nicotina. Sin embargo, fumar no es sólo un hábito, también es una drogadicción ya que el hecho de fumar cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal, la existencia de tolerancia, dependencia. Síndrome de abstinencia en ausencia de la misma y comportamiento compulsivo, entre otros.

tabaco-o-salud

Abandonar el cigarrillo no es una tarea sencilla, ya que este hecho conlleva al llamado síndrome de abstinencia con una serie de síntomas característicos, entre ellos mal carácter, imposibilidad de dormir, vómitos, diarrea, estreñimiento y obesidad.

La principal responsable de la adicción es la nicotina, y dentro de la dependencia del tabaco, existen tres tipos íntimamente relacionados entre sí:

Psicológica: la que se funda en procesos de condicionamiento, propios de cada fumador, por lo que durante años el tabaco ha sido el “amigo” que lo acompañó inseparablemente en determinadas circunstancias y situaciones, de tal manera que no sabe vivirlas sino es con su compañía (después de comer, leyendo, en un parque, etc).

Social: el cigarrillo siempre estuvo ligado a los social, y la televisión y las publicidades así lo demuestran con imágenes de amigos fumando, una pareja fumando en un lugar paradisíaco. En muchos países se ha dictado una ley denominada “antitabaco”, prohibiéndose fumar en los espacios cerrados como bares, restaurantes, etc.

Hay que tener en cuenta que la única persona que deja de fumar es el propio fumador, nadie puede hacerlo por él, y por eso es necesario que los profesionales y familiares lo ayuden en este proceso de cambio, acompañándolo.

La única manera para que el fumador abandone el tabaco es su propia motivación, las ganas de lograrlo, la voluntad y la seguridad en conseguirlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *