Los kilos de más en la población infantil se están conviertiendo en un serio problema para los futuros adultos que cargarán con múltiples riesgos para la salud a consecuencia de la obesidad. El sedentarismo y las raciones excesivas de sus alimentos favoritos, a veces poco saludables, son sus principales enemigos. Una de las soluciones está en la estrecha vigilancia de los padres.

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El desayuno completo combinando nutrientes en copos de avena y fruta más leche es idóneo para que los niños alcancen el peso y la talla adecuados. Los hidratos de carbono sacian el apetito y proporcionan energía continuada para la actividad diaria. Evitar los cereales con azúcar añadido porque tienen un porcentaje excesivo del mismo.

Una buena opción es sustituir el pan blanco de los bocadillos o emparedados por pan integral. Con ello ayudamos a que el peso se estabilice sin necesidad de pasar hambre. También se puede sustituír el embutido demasiado graso por pavo, jamón cocido o queso fresco.

Es un hecho que los niños no se llevan bien con las verduras, pero una forma de introducirlas en su dieta es presentarlas en combinaciones y figuras divertidas y apetitosas. Puedes dejar que desarrollen su imaginación cortando las verduras en tiras, palitos o cuadrados de diversos colores, con los que podéis preparar innumerables platos de pasta, rollitos, albóndigas, etc…

Un buen truco es servir platos a la plancha, como pescados o verduras con salsas que les resulten familiares y que les gusten, como por ejemplo el ketchup. Puedes prepararlo en casa y así evitarás los azúcares añadidos de muchas marcas comerciales. Existen sencillas y numerosas recetas en la red.

1 comentario

  1. Loli

    3 enero, 2015 a 11:26

    El ketchup es una auténtica porquería. Un bocadillo de embutido para un niño es muy nutritivo siempre que haga ejercicio, cosa que todos los niños deben hacer.

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