Vivimos en una sociedad donde el poder de la apariencia física es un valor en alza. Lo cierto es que la belleza influye en el nivel de autoestima que tiene una persona. No se trata de ser guapo o atractivo sino de que alguien se sienta guapo cuando se mira en el espejo. De hecho, la seguridad en uno mismo también influye como un imán en las relaciones interpersonales con los demás.

Hoy día no sólo las mujeres sino que también los hombres dedican un tiempo diario a su cuidado personal. Según publica la revista Saber Vivir en un artículo muy interesante, un estudio que ha sido elaborado por una universidad danesa ha concluido que las personas que tienen un rostro aniñado viven más tiempo. La cara es el espejo del alma, el rostro tiene un enorme poder de comunicación y de expresividad, por eso, cuando una persona aparenta menos años de los que tiene en realidad se siente mejor y más joven. Por tanto, este sentimiento de juventud se contagia al organismo de forma positiva. Pero además, también conviene precisar que según este estudio, este tipo de rostros muestran una mayor capacidad de regeneración celular.

El ser humano no puede luchar en contra del paso del tiempo, por tanto, debe afrontar el envejecimiento como un proceso totalmente natural. Pero está claro que una forma de mantener la belleza más allá de la edad implica el cuidado de uno mismo y la práctica de hábitos de vida saludables. Lo cierto es que al igual que existen personas que aparentan menos años de los que tienen en realidad también existen casos de gente que muestra un aspecto más deteriorado de lo habitual. Hoy día, cualquier persona puede conseguir un look más juvenil mediante el modo de vestir y el estilo propio. La moda, hoy día, marca tendencia.

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