El Hospital Clínico de Madrid ha demostrado en un estudio realizado a 80 pacientes pediátricos, con niños de cuatro años alérgicos a la lactosa, y otros de cinco con intolerancia a algún componente de los huevos, que la solución a las alergias alimentarias es el suministro controlado de estos alimentos bajo supervisión médica y con la ayuda de fármacos adecuados.

Huevos

Cuando se supera esta fase inicial, se aumenta de forma controlada la cantidad de alimentos consumidos y, llegados a cierto punto, se debe realizar un mantenimiento. Así, los niños deben mantener en la dieta una ingesta de un vaso de leche diario y un huevo por semana, lo cual equivale prácticamente a su consumo normal.

Estas son las alergias más frecuente en niños y afectan hasta a un 8 por ciento de los menores de 3 años. Así, esta enfermedad supone un importante problema de salud pública, ya que su diagnóstico implica dietas restrictivas y que genera una pérdida de calidad de vida en los pacientes y en sus familiares. Hasta hace poco tiempo el tratamiento consistía en esperar a que el paciente alcanzase la tolerancia de forma espontánea y buscando el momento idóneo para la introducción del alimento. Según los especialistas, en el caso de la alergia a la leche de vaca se puede alcanzar un 80% de tolerancia antes de los 4 años, pero en el 20% de los casos la alergia permanece hasta la madurez, y los pacientes presentan “alergia persistente a proteínas de leche de vaca”. En el caso del huevo ocurre algo parecido y la tolerancia espontánea la alcanzan alrededor del 60 por ciento de los enfermos antes de los 5 años.

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