La uña de gato o Uncaria tomentosa es una planta típica de la amazonia peruana, aunque también se ha encontrado en distintas zonas de Centroamérica, V enezuela, Bolivia, Colombia y Ecuador. Se trata de un arbusto trepador que crece enredándose alrededor de un árbol y que puede llegar a alcanzar hasta 20 metros de altura, aunque quizá la característica más destacable de su aspecto son las espinas ganchudas y leñosas, similares a las uñas de un gato –de ahí su nombre común-, que salen de su tallo, y que dirigidas hacia abajo ayudan a esta planta a enredarse alrededor de su árbol anfitrión. Aunque hace siglos que la tribu de los ashaninka, habitantes de la selva peruana, utilizan la uña de gato para tratar enfermedades inflamatorias, limpiar el tracto digestivo, tratar la disentería, regular desequilibrios hormonales de las mujeres, etc., hasta finales de la década de 1970 no se despertó el interés científico por la uña de gato, en cuya corteza se encontraron cantidades interesantes de alcaloides oxindoles, los cuales podrían explicar los beneficios terapéuticos de esta planta.

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Activa las defensas

El funcionamiento del sistema inmunológico es muy complejo, distintos tipos de células y moléculas se encargan de defender nuestro organismo del ataque de virus y bacterias. En la naturaleza, y más concretamente dentro del reino vegetal, hay muchas plantas que poseen sustancias capaces de estimular nuestro sistema inmunológico, y de entre todas las plantas destaca la uña de gato. Los alcaloides oxindoles presentes en la corteza de la uña de gato han demostrado, en estudios in vitro, que ejercen una interesantes acción estimuladora del sistema inmunológico. Por un lado, se ha podido observar que llegan a estimular hasta en un 230% el crecimiento de los linfocitos B y T, dos de las células más importantes del sistema inmunológico, ya que estos alcaloides actúan sobre las células endoteliales que recubren el interior de los vasos sanguíneos, estimulándolas a liberar un factor de crecimiento que actúa sobre los linfocitos aumentando su proliferación y crecimiento. Pero la acción inmunoestimuladora de la uña de gato va más allá, los extractos acuosos preparados con su corteza son capaces de actuar sobre los macrófagos, sobre todo los que se encuentran en los alvéolos pulmonares, haciendo que éstos produzcan mayor cantidad de interleucinas, un grupo de proteínas que actúan como mensajeras entre las distintas células que forman parte del sistema inmunológico, ayudando así a coordinar la respuesta inmunológica. Pero además de estos estudios in vitro y sobre animales de laboratorio, también existen estudios llevados a cabo con voluntarios, en los cuales se ha confirmado la acción inmunoestimulante de la uña de gato, ya que eleva los niveles de leucocitos en la sangre.

Protege de los virus

Entre las sustancias que se extraen de la corteza de la uña de gato, encontramos 6 heterósidos del ácido quinóvico, los cuales han demostrado ejercer una acción antiviral, especialmente sobre los virus de tipo ácido ribonucleico (ARN) (virus cuyo material genético está formado por ARN), como es el caso del virus de la estomatitis vesicular o del rinovirus 1B, uno de los causantes del resfriado. Por otro ello, la uña de gato, además de activar tu sistema inmunológico, también ayuda a eliminar ciertos patógenos

Antioxidante

Existen muchos tipos de agentes oxidantes o radicales libres, de los cuales nos podemos proteger con vitaminas antioxidantes como la vitamina C o la vitamina E, pero en algunas circunstancias, como durante un proceso inflamatorio, se forma un tipo especial de radical libre llamado peroxinitrito del cual es más difícil defenderse. Pero el extracto de la corteza de la uña de gato puede neutralizarlo, lo que ayuda a aliviar las artritis y otras enfermedades de tipo inflamatorio, al mismo tiempo que evita el daño que puede generar este oxidante sobre nuestro organismo.

Antiinflamatoria

Aunque la inflamación es un mecanismo natural que utiliza nuestro organismo para defendernos de agentes patógenos, en algunas ocasiones se vuelve contra nosotros, como en el caso de las artritis y otros procesos inflamatorios del tipo crónico, donde la inflamación actúa atacando al propio organismo, generando dolor e incluso dañando los tejidos propios. Para ayudar a tratar este tipo de enfermedades inflamatorias, la uña de gato puede ser de gran ayuda, porque posee esteroles, heterósidos del ácido quinóvico y otros componentes que han demostrado tener una interesante acción antiinflamatoria, especialmente cuando actúan conjuntamente.

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