Las inyecciones de agujas se encuentran entre los procedimientos médicos básicos menos deseados. A pesar de las diversas técnicas se han desarrollado con la esperanza de eliminar la molestia de las inyecciones, las agujas hipodérmicas siguen siendo la primera opción por su facilidad de uso, precisión y control.

Sin embargo, un nuevo sistema basado en un láser que libera dosis microscópicas de drogas en la piel podría conseguir un método menos doloroso para las inyecciones. El sistema utiliza un láser Er: YAG para propulsar una pequeña y precisa corriente de medicamento con la cantidad justa de fuerza. Este tipo de láser es comúnmente utilizado por los dermatólogos, sobre todo para tratamientos estéticos faciales.

El láser se combina con un pequeño adaptador que contiene el fármaco a administrar, en forma líquida, además de una cámara que contiene agua que actúa como un “motor” fluido. Una membrana flexible separa estos dos líquidos. Cada pulso de láser, que dura sólo 250 millonésimas de segundo, genera una burbuja de vapor en el interior del fluido de accionamiento.
La presión que ejerce la burbuja produce una tensión elástica sobre la membrana, haciendo que el fármaco sea expulsado con fuerza de una boquilla en miniatura en un chorro estrecho de apenas 150 micrómetros de diámetro, sólo un poco mayor que la anchura del pelo de un ser humano.

Debido a la estrechez y la rapidez de la inyección, debería causar poco o ningún dolor. Sin embargo, el objetivo es la capa epidérmica, una superficie poco profunda de la piel. Esta región de la piel no tiene terminaciones nerviosas, por lo que el método sería completamente indoloro.

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