Un grupo de científicos aisló y estudió el genoma de 11 virus, conocidos como fagos, que pueden infectar y matar a las bacterias que causan el acné Propionibacterium, lo que podría allanar el camino para tratamientos tópicos que utilizan virus o productos virales para tratar esta enfermedad de la piel irritante.
Según los investigadores, existen dos posibles direcciones bastante obvias que podrían explotar este tipo de investigación. La primera es la posibilidad de utilizar directamente los fagos como una terapia para el acné. La segunda es la oportunidad de usar derivados de componentes de los fagos.

El P. acnes es un residente normal en la piel humana, pero su número aumenta considerablemente en la pubertad, provocando una respuesta inflamatoria que puede causar acné. Aunque los antibióticos pueden ser efectivos en el tratamiento del acné, han surgido cepas de P. acnes resistentes a los mismos, poniendo de relieve la necesidad de tratamientos  nuevos.

Los investigadores aislaron fagos y cepas de bacterias P. acnes de voluntarios humanos con y sin acné, y luego secuenciaron los genomas de los fagos.

Lo que encontraron en los genomas fue sorprendente. Los fagos fueron todos muy similares, compartiendo más de un 85% de su ADN, un insólito nivel de similitud entre los virus, que generalmente presentan una gran diversidad. Esta falta de diversidad genética sugiere que es menos probable que se desarrolle una resistencia a la terapia antimicrobiana basada en los fagos.
Todos los fagos portan un gen que produce una proteína llamada endolisina, una enzima que se cree que rompe las paredes celulares de las bacterias y mata a las bacterias.

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