Hoy día, cada vez estamos más  concienciados sobre la importancia del cuidado de la boca, puesto que tener una dentadura perfecta no sólo remite a una bonita sonrisa sino también a una cuestión de salud. Además, tener una boca sana también ayuda a estar bien con uno mismo puesto que son muchas las personas que no se atreven a sonreír con libertad por tener algún tipo de complejo en relación con el estado de su dentadura.

Pero hoy día, muchas personas tienen miedo de acudir al dentista. Ese miedo, les paraliza de tal modo que con el paso del tiempo puede producir consecuencias graves puesto que la boca implica un cuidado y un tratamiento constante. Por ejemplo, es recomendable acudir al dentista al menos una vez al año para poder detectar cualquier posible anomalía a tiempo o para realizar una limpieza de boca.

Especialmente los niños deben aprender a ver al dentista como a un amigo, así sentirán como algo totalmente natural acudir a la consulta del especialista. Sin duda, en este objetivo, tiene una influencia muy importante la actitud que adopta un dentista al tratar al paciente. Es decir, no sólo debe de ser un experto excelente a la hora de arreglar la dentadura sino que también debe de tener la inteligencia emocional necesaria para ponerse en el lugar del paciente. Es decir, debe tener amabilidad, tener empatía, ser positivo, generoso y comunicativo para poder reducir cualquier sensación de temor mediante la palabra.

Es posible ver al dentista como a un amigo. Es decir, es posible acudir al dentista con confianza y con ilusión puesto que nuestra verdadera motivación debe ser tener una sonrisa bonita puesto que sonreír también es un gesto de felicidad que no debe de faltar nunca en la vida de un ser humano en cualquier etapa vital.

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