Las intervenciones quirúrgicas nos sirven para mejorar nuestra salud y potenciar nuestras posibilidades de vivir plenamente de nuevo. Por eso es necesario pensar en una intervención quirúrgica como algo bueno que va a tener consecuencias positivas.
Temor sí, pero controlado
Las investigaciones muestran que la gente que controla los pensamientos negativos en torno a la intervención y sus sentimientos de temor y excesiva preocupación, sufren menos estrés previo y también posterior.
Transformar la negatividad
- Es importante aprender a transformar los pensamientos negativos en otros del tipo que te sugerimos a continuación. También puedes confeccionar tu propia lista de afirmaciones positivas que te ayuden a mantener un buen estado de ánimo.
- Puedo afrontar esta situación sin problemas
- Las incomodidades que puedan surgir serán transitorias y desaparecerán sin complicaciones.
- Todas las personas que me rodean y yo mismo, estamos haciendo lo mejor y más adecuado para que la operación sea un éxito y la recuperación óptima.
- Estaré mejor y más sano como consecuencia de esta intervención.
- Tengo claros los procedimientos más adecuados para poder relajarme, distraerme y sentirme mejor durante este proceso.
Recuerda que…
- Es normal tener cierto grado de temor ante una operación. Tampoco estás obligado a estar sonriente de forma continua.
- Puede ayudarte hablar con los demás de tus preocupaciones, especialmente con otras personas que han sido operadas de lo mismo.
- Canaliza tu miedo y ansiedad. Como parte de los preparativos de la operación, interésate por técnicas sencillas de relajación que puedan serte útiles.
- Ciertos niveles de excitación y miedo puden prepararte para el estrés que supone la operación. Piensa que no todo el miedo es malo.











































