Las propiedades de los alimentos pueden variar mucho en función de la forma de tomarlos. Ciertas combinaciones neutralizan o potencian sus efectos.
Combinando frutas
- Las frutas pueden conbinarse entre sí, siempre y cuando no se mezclen frutas dulces con ácidas. Por ejemplo los pomelos o naranjas, que son ácidos, con dátiles y chirimoyas.
- Cuando los ácidos y los azúcares se mezlcan, el jugo gástrico sufre una alteración química y la formación de glucosa sufre cierto retraso. Por este motivo permanece más tiempo en el estómago fermentando y causando flatulencias, y mala digestión.
- Las mejores combinaciones son manzanas con jaranjas y también uvas con plátanos.
Legumbres y cereales
- La verdad es que en lo relativo a la dieta de tipo mediterráneo, no es una combinación habitual exceptuando las dietas vegetarianas, donde hay que asegurar el aporte protéico.
- Existen puntos de vista dispares en cuanto a los beneficios de esta combinación. Generalmente favorece la fermentación y la creación de anhídrido carbónico, ácido acético, alcoholes y sustancias irritantes de la mucosa del intestino.
- Sobre todo se recomienda evitar judías, lentejas, garbanzos, sitán y tofu con trigo, arroz, avena y centeno.
Vegetales verdes y proteínas
- Son una combinación beneficiosa porque sus tiempos de digestión son similares. Los vegetales neutralizan la capacidad que tienen las grasas (mantequilla, aceite, frituras, etc…) para cubrir las paredes gástricas impidiendo la secreción de jugos y retrasando las digestiones.
- Aportan agua y sales minerales necesarias para digerir las proteínas. Los vegetales y las legumbres también son una buena combinación.
- Una ensalada de queso con nueces o completarla con arroz o pasta, son buenas soluciones.












































