La aspirina es uno de los remedios más difundidos en el mundo para mitigar el dolor de cabeza, la fiebre y los dolores en el cuerpo. Su efecto analgésico tiene una corta duración pero es sumamente efectivo. Al ser de venta libre la aspirina es un medicamento administrado de forma personal en cualquier ocasión. Esta automedicación puede tener efectos perjudiciales a largo plazo por el hecho de que el cuerpo va incrementando los niveles de tolerancia a los principios activos de la aspirina.

Por la forma de absorción de este analgésico, la aspirina demora en llegar al plasma sanguíneo entre una y dos horas. Al ser un ácido relativamente débil no puede permanecer por mucho tiempo en el estómago, por lo que su efecto a largo plazo se ve restringido.

El principal efecto que se busca al tomar aspirina es su acción como analgésico y antipirético (es un buen reductor de temperatura en caso de fiebre). La aspirina, de todas maneras, también es sumamente efectiva en casos de nauseas, sensibilidad extrema al sonido o a la luz y otras afecciones de levedad. La duración promedio del efecto analgésico de una aspirina suele estar en torno a las dos horas.

 

Al tomar aspirina es necesario conocer algunas de sus desventajas. Este analgésico puede generar efectos colaterales a nivel del sistema digestivo. Los problemas que se pueden llegar a presentar son la úlcera y el sangrado gastrointestinal (lo que se conoce científicamente como efecto antiplaquetario). La aspirina, por lo demás, no debe ser administrada a niños menores de 12 años (siempre hay que consultar con el médico previamente). De hecho, uno de los problemas de salud que pueden sobrevenir con la administración de aspirina a menores es la aparición del síndrome de Reye.

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