El dolor crónico puede provocar un círculo vicioso en el paciente. Este tipo de dolor ocasiona un gran desgaste y mucha presión tanto en el estado de salud como en el estado anímico de quienes lo sufren. También afecta a la capacidad de desarrollar el trabajo diario y la sensación de bienestar se deteriora profundamente.
La falta de actividad
Debido al proceso doloroso, las actividades físicas se resienten, ya que tienen a evitarse. Con esta actitud se pierde fuerza y flexibilidad. Por lo tanto cuanto más débil se encuentre, más frustrado y deprimido se sentirá. Las emociones negativas contribuyen a acrecentar el dolor.
Actividad excesiva.
Es posible que la determinación en sentido contrario le lleve a demostrar que puede seguir activo y a excederse en relacion a sus posibilidades. Esto da lugar a un aumento del dolor y posteriormente mayor inmovilidad y depresión.
Incomprensión.
Los amigos, familiares, compañeros de trabajo, no comprenden el sufrimiento de dolor crónico y subestiman la situacion sin considerarla real. Debido a la paradójica falta de comprensión de las personas más cercanas, aparecen sentimientos de rabia y depresión.
Exceso de protección
Al contrario, puede suceder que el entorno familiar o el social le mime y le excuse en todo momento. Eso origina una dependencia y la pérdida de la propia capacidad de respuesta ante las dificultades.
Detener el círculo vicioso.
- Cuando una persona debe acostumbrarse a vivir con cierto grado de dolor, puede :
- ser parte activa en el tratamiento de su dolor mediante la búsqueda de las técnicas que mejor se adapten a su situación.
- aumetnar su capacidad para controlarlo
- aprender a controlar los pensamientos negativos que lo fomentan
- crear pensamientos positivos adecuados a su situación
- aumentar la actividad de forma progresiva replanteando la situación personal











































