Ver que tus manos tiemblan, sin poder controlarlas, puede resultar algo muy molesto, especialmente en algunas circunstancias. Sean las que sean las causas de estos temblores, se puede poner remedio.

mano

Si en ciertos momentos, el control de vuestras manos es imposible, no penséis que tenéis una enfermedad incurable, porque pueden existir múltiples causas.

El temblor de las manos, y concretamente de los dedos, puede tener varias causas que se deben distinguir. Además de los temblores debidos a ciertos esfuerzos musculares, otros factores pueden provocar este fenómeno: el estrés, la ansiedad, la fatiga, el consumo de café, la ingestión de corticoides.

En los casos más graves, el temblor es debido a los efectos del alcohol, y a la tirotoxicosis causada por el exceso de hormonas tiroidianas en la sangre.

El temblor, llamado «esencial» afecta en general a las manos, la cabeza, y la voz. Se trata de algo hereditario, y es mínimo, pero persistente incluso en reposo. Una de cada 200 personas suele estar afectada.

Se manifiesta a la hora de ejecutar ciertos gestos precisos y puede intensificarse en otra serie de factores que aumentan los temblores fisiológicos. También se acentúan con la edad, sin que por ello sea un temblor senil, pero no deja de ser un inconveniente para el desarrollo de la vida cotidiana.

El temblor puede ser también un síntoma de otras enfermedades declaradas, tales como la enfermedad de Parkinson, enfermedades del cerebelo, o degenerativas.

¿Cómo tratar los temblores cuando no hay patologías graves?

Diferentes substancias actúan para reducir el temblor esencial, debido al estrés o a la ansiedad: los betabloqueantes, como el propanol, asociados a los antiepilépticos, o no, actúan igualmente sobre el temblor esencial. A veces, una pequeña ingesta de alcohol es lo suficientemente eficaz para reducir o suprimir un temblor esencial.

 

Todos los temblores no son iguales

El temblor es por definición una oscilación rítmica, involuntaria, que realiza el cuerpo o una parte de él, alrededor de su posición de equilibrio. Existen dos grandes familias de temblores, cuyas características son diferentes.

El temblor esencial

Se le conoce con el nombre de “temblor senil”, y se trata de un temblor esencial, que es más o menos precoz y muy molesto para llevar una vida normal. Para comprenderlo mejor se debe realizar el siguiente test: con los dos brazos extendidos hacia adelante, las palmas de las manos hacia abajo, los dedos separados, se busca un temblor suave, rápido e irregular; para ir más lejos, apuntar los índices, el uno frente al otro, sin que se toquen.

Una vez que el temblor se ha instalado, hay cierto tipo de actividades cotidianas que se convierten en un verdadero suplicio (escribir, por ejemplo). Sin embargo, suele desaparecer con la relajación muscular completa.

El temblor esencial ataca a los miembros (las extremidades o su raíz) de los dos lados, y a veces a la cabeza (movimiento de negación o afirmación), a la voz (alargamiento de las vocales), pero no se instala en la cara, ni en el tronco, ni en los miembros inferiores.

El temblor de reposo

Por el contrario, el temblor de reposo surge en estado de relajación, y desaparece con la contracción muscular. Por ejemplo, la mano tiembla cuando la colocamos sobre la rodilla, pero puede sostener una cuchara llena de sopa sin ningún tipo de oscilación. Por eso, no resulta un inconveniente para la realización de la mayoría de los gestos cotidianos.

Los movimientos suelen ser más lentos y regulares que en los temblores esenciales, y la cabeza no queda afectada.

El único problema grave en este tipo de temblores es que puede ser un indicio de estar padeciendo la enfermedad de Parkinson.

 

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