El hipo es una contracción espasmódica del diafragma y de los músculos intercostales respiratorios.
Este puede ser causado por consumir comidas muy condimentadas, por comer de forma rápida, bebidas frías, el aire frío, emociones intensas, nerviosismo o por el tabaco. Puede ser agudo, transitorio o benigno cuando dura menos de 48 horas, cuando persiste más de ese tiempo, puede indicar alguna anomalía muy seria.
Es importante destacar que algunas personas luego de una operación, en especial si es del estómago, intestinos, vejiga o próstata pueden sufrir ataques de hipo en los primeros cuatro días, lo cual se considera normal. Asimismo, se debe tener cuidado con las heridas porque las suturas pueden llegar a abrirse.
Se puede tratar el hipo con algunos remedios populares, por ejemplo resulta beneficioso ingerir una cucharadita de azúcar normal seca, se puede agarrar la lengua con el pulgar y el índice mediante un pañuelo y tirar ligeramente hacia fuera.
También puede ingerirse un poco de hielo triturado, asustar ligeramente a la persona que tiene el hipo, mantener un trozo de hielo durante un minuto junto a la nuez de Adán, tomar tres sorbos de agua, hundir el dedo en la boca del estómago mientras se cuenta hasta sesenta.
Puede elaborarse una infusión a base de una pizca de menta piperina, una pizca de toronjil y una taza de agua, esta se impregna a un terrón de azúcar en zumo de limón y se disuelve en la boca.
La infusión realizada con una pizca de menta y otra de melisa y endulzada con miel también resulta beneficiosa. Se puede además inhalar con fuerza para llenar completamente los pulmones de aire y luego mantener cortada la respiración durante 20 segundos aproximadamente.
Entre otros métodos caseros puede olerse un paño empapado en alcohol blanco, resulta efectivo moler una semilla de anís y verter el resultado en un vaso de agua que puede tomarse un sorbo a la vez. Se puede colocar un terrón de azúcar en una cuchara y luego verter, gota a gota, vinagre sobre el terrón hasta que lo absorba bien y luego masticarlo de manera muy lenta.
Masticar una almendra de forma lenta y concentrarse en ello puede ser positivo al igual que respirar el aire de una bolsa de papel, en el caso de este método casero es uno de los más simples ya que se emplea muy comúnmente para atajar los accesos de hipo. A veces es muy efectivo, ya que al practicar este método el aire va aumentando progresivamente su contenido de dióxido de carbono (C02) y la presencia de éste en la sangre se encarga de inhibir el hipo.
Y por último se puede comprimir el epigastrio, es decir, toda la región superior y media del abdomen, para esto es necesario acostarse en el suelo con las rodillas dobladas sobre el vientre generando la presión necesaria para que se produzca la comprensión.
Es muy importante destacar que en caso de que los remedios caseros aplicados no surtan efecto y el hipo continúe con una duración prolongada por lo menos de 1 hasta 12 horas o se hace frecuente, se debe acudir al médico.
La prolongación del hipo puede indicar problemas de salud graves como puede ser cáncer de esófago, insuficiencia renal en especial en las personas hospitalizadas, diabetes cuando el hipo va acompañado de sed, problemas del sistema nervioso como puede ser un síntoma de infección tal como es la meningitis y también en los trastornos del corazón como infarto de miocardio.
Debe acudirse al medico, en caso de haber sido operado recientemente del abdomen y si se tiene hipo persistente, ya que podrían presentarse algunas complicaciones, como hemorragias o infección, debido a que se irritan los nervios de esa área.












































